Abrio los ojos
Juan abrio los ojos, 5:00am. su despertador suena, lo busca a tientas, son las cinco de la mañana. Lo toca,, cae al suelo, lo busca a tientas, sin luz, son las 5:00am. Su mano tropieza con un vaso al lado de su cama, cae, vacio. Luego, su mano toca un zapato, un lapiz tal vez, luego, algo frio, duro, metalico. No importa, son las 5:00 am. Encuentra el despertador y lo arroja a la pared... "Ya comprare otro", se dice molesto consigo mismo.
Se levanta, abre la llave de la regadera, espera. Se asoma por la ventana, no ve a nadie, normal, son las 5:00am. Prende la luz, la encuentra particularmente fria y distante. Se baña. Un liquido tibio moja su cabellera y recorre su cuerpo. El agua limpia y purifica su estado de animo. -"Ya pasara..."- Se dice al tallar su espalda.
Sale, se viste, con una desidia algo molesta, reaccion ante la rutina, del diario, desde ya no sabe cuando. Esta cansado, tiene ganas de volverse a la cama y dormir, y no despertar hoy, mañana, nunca, no lo sabe, no le importa.
soñoliento, recorre la casa en silencio sin prender la luz. Juan sabe porque, son las 5:00am. Esta ante la puerta de su casa, su auto esta ahi, listo para llevarlo a su Universidad com cada dia desde hace ya no sabe cuanto, no le importa cuanto. Sus pesados ojos se cierran, pierde sentido de todo.
Juan abrio los ojos, atraviesa el acceso principal de su plantel, entra a su edificio, el mismo al que ha penetrado tantas veces que lo mismo le daria que fuera azul, rojo, o negro, como hoy.
Recorre los pasillos, sube las escaleras, se topa con gente que no lo miran, ni el los saluda, no los conoce. Normal.
entra a su salon, que lo mismo le da ese que cualquier otro. toma su asiento, en la fila de hasta atras, junto a la puerta. Su rutina. Poco a poco el salon se va llenando. Entra gente, nadie voltea a verlo, como si no estuviera ahi, nadie lo saluda. Normal. Es normal para el dada su situacion de ostracismo todal, de hostilidad, desconfianza, arrogancia, antisocialidad. Razon por la cual jamas ha convivido con ese grupo. Y lo mismo le da que fuera ese u otro, que hubiera 100 entes ahi o ninguno. Su cita es con el profesor y el conocimiento.
El jolgorio cesa. El grupo calla. Entra, cierra la puerta tras el, cruza el salon, y toma su asiento en el escritorio solitario, al frente del salon. Es un hombre viejo, delgado, de lentes, normal. Saca sus libros, hojas, boligrafo. Y sin dirigir una palabra mas, toma una lista, recarga la punta del boligrafo en un cuadro, al final de una serie de monotonos cuadros identicos, unos tachados, otros punteados, parte de una serie que precede a un nombre, uno de tantos en la monotona lista.
"Alfaro"... rompe el monotono silencio con su voz fastidiada, con el primer apellido del primer nombre de la lista. Es todo, sus ojos tornan hacia arriba, tan solo un instante, un fugaz momento, es lo unico que se mueve en el, su nariz en el mismo angulo respecto de su hoja, el boligrafo apoyado en la misma parte de la hoja. Solo su mirada se mueve para reparar brevemente en un joven adormilado que ha levantado la mano para indicar presencia, tal mano, que tras advertir la mirada del profesor, cae pesadamente sobre su opuesta. Nada ha cambiado... -"Alvarez..."- La misma rutina...-"Bonfil..... Bonilla...Cebada..."- solo continua la lista. -"Flores...Flores..."-Su mirada tarda un poco mas levantada hacia el grupo. Ha mencionado el nombre 2 veces...-"Flores...Gonzalez...Gorostiza..."-
Juan abre los ojos, y escucha lejano: -"Rodriguez...Rodriguez"-
El recuerdo de una interesante platica que tuvo con el profesor la clase anterior cruza su mente. La mirada vidriosa y lasciva del profesor atraviesa la carme misma de la gente que se encuentra en la linea recta entre sus anteojos y el pupitre donde sabe que siempre esta Rodriguez. Juan levanta la mano. El profesor suspira y retorna la mirada a la hoja, como si nada, como si no hubiera nadie, como si no le importara nadie.
-"Roldan...Tiburcio...Zarate..."- Termina, guarda su hoja, toma un gis. Se para, se dirige al verde pizarron, y comienza a escribir su clase, meros garabatos mientras imparte su conocimiento con el entusiasmo y pasion de un condenado amuerte.
Juan sabe que esto sera un suplicio de 2 horas. Cierra los ojos, se para, abre la puerta furtivamente. Sale en silencio, la cierra.
Juan abrio los ojos, esta en ese largo y monotono pasillo. No ve a nadie. Recorre todo, baja las escaleras y llega al patio, y no encuentra a nadie. Toma una silla, enciende un cigarrillo, y se sienta a leer en un rincon de la cafeteria. Satisfecho de no ver a nadie, para concentrarse en su lectura. Observa el humo del cigarro que se eleva en grises y monotonas volutas, y se esfuma en la nada. -"De algo me tengo que morir..."- PIensa, sintiendo un dejo de ironia en sus palabras.
II
Juan abre los ojos. Esta en la puerta de su casa. Su auto estaria afuera como siempre al regresar del trabajo. Esta demasiado oscuro para la hora que deberia ser. Mira por la ventana a la calle, y no ve a nadie. Mira al interior y observa extrañado una luz en la planta alta. Sube las escalera.
Divisa la silueta de su hermano recargado pesadamente en el marco de una puerta abierta completamente. Ve su espalda. La puerta vomita luz hacia el descanso y la sombra de su hermano hacia el suelo.
Juan se acerca, cierra los ojos, atraviesa la puerta.
Juan abre los ojos. Su hermano esta ahora a sus espaldas, detras de el. Observa su propio cuarto. Mira su comoda sobre la cual esta el despertados. Son las 5:00am.
Juan mira una figura arrodillada al lado de la cama, en el suelo. Con el rostro hundido entre sus manos, manos que sostienen otra mano ajena contra sus mejillas. Ve a su madre, llorando.
Juan cierra los ojos. Son las 5:00am.
Juan abre los ojos, y mira a Juan en su cama, con l os ojos abiertos, perdidos. Mira el despertados, con las 5:00am. Junto a la cama, en el suelo, un calcetin, un lapiz tal vez, un vaso vacio. Y un objeto de metal, duro, frio, un revolver. Juan cierra los ojos, son las 5:00am.
Juan abre los ojos.
Juan mira a Juan a los ojos, abiertos, perdidos, sin vida...
-"MALDITA SEA... LO HICE!..."-
Se levanta, abre la llave de la regadera, espera. Se asoma por la ventana, no ve a nadie, normal, son las 5:00am. Prende la luz, la encuentra particularmente fria y distante. Se baña. Un liquido tibio moja su cabellera y recorre su cuerpo. El agua limpia y purifica su estado de animo. -"Ya pasara..."- Se dice al tallar su espalda.
Sale, se viste, con una desidia algo molesta, reaccion ante la rutina, del diario, desde ya no sabe cuando. Esta cansado, tiene ganas de volverse a la cama y dormir, y no despertar hoy, mañana, nunca, no lo sabe, no le importa.
soñoliento, recorre la casa en silencio sin prender la luz. Juan sabe porque, son las 5:00am. Esta ante la puerta de su casa, su auto esta ahi, listo para llevarlo a su Universidad com cada dia desde hace ya no sabe cuanto, no le importa cuanto. Sus pesados ojos se cierran, pierde sentido de todo.
Juan abrio los ojos, atraviesa el acceso principal de su plantel, entra a su edificio, el mismo al que ha penetrado tantas veces que lo mismo le daria que fuera azul, rojo, o negro, como hoy.
Recorre los pasillos, sube las escaleras, se topa con gente que no lo miran, ni el los saluda, no los conoce. Normal.
entra a su salon, que lo mismo le da ese que cualquier otro. toma su asiento, en la fila de hasta atras, junto a la puerta. Su rutina. Poco a poco el salon se va llenando. Entra gente, nadie voltea a verlo, como si no estuviera ahi, nadie lo saluda. Normal. Es normal para el dada su situacion de ostracismo todal, de hostilidad, desconfianza, arrogancia, antisocialidad. Razon por la cual jamas ha convivido con ese grupo. Y lo mismo le da que fuera ese u otro, que hubiera 100 entes ahi o ninguno. Su cita es con el profesor y el conocimiento.
El jolgorio cesa. El grupo calla. Entra, cierra la puerta tras el, cruza el salon, y toma su asiento en el escritorio solitario, al frente del salon. Es un hombre viejo, delgado, de lentes, normal. Saca sus libros, hojas, boligrafo. Y sin dirigir una palabra mas, toma una lista, recarga la punta del boligrafo en un cuadro, al final de una serie de monotonos cuadros identicos, unos tachados, otros punteados, parte de una serie que precede a un nombre, uno de tantos en la monotona lista.
"Alfaro"... rompe el monotono silencio con su voz fastidiada, con el primer apellido del primer nombre de la lista. Es todo, sus ojos tornan hacia arriba, tan solo un instante, un fugaz momento, es lo unico que se mueve en el, su nariz en el mismo angulo respecto de su hoja, el boligrafo apoyado en la misma parte de la hoja. Solo su mirada se mueve para reparar brevemente en un joven adormilado que ha levantado la mano para indicar presencia, tal mano, que tras advertir la mirada del profesor, cae pesadamente sobre su opuesta. Nada ha cambiado... -"Alvarez..."- La misma rutina...-"Bonfil..... Bonilla...Cebada..."- solo continua la lista. -"Flores...Flores..."-Su mirada tarda un poco mas levantada hacia el grupo. Ha mencionado el nombre 2 veces...-"Flores...Gonzalez...Gorostiza..."-
Juan abre los ojos, y escucha lejano: -"Rodriguez...Rodriguez"-
El recuerdo de una interesante platica que tuvo con el profesor la clase anterior cruza su mente. La mirada vidriosa y lasciva del profesor atraviesa la carme misma de la gente que se encuentra en la linea recta entre sus anteojos y el pupitre donde sabe que siempre esta Rodriguez. Juan levanta la mano. El profesor suspira y retorna la mirada a la hoja, como si nada, como si no hubiera nadie, como si no le importara nadie.
-"Roldan...Tiburcio...Zarate..."- Termina, guarda su hoja, toma un gis. Se para, se dirige al verde pizarron, y comienza a escribir su clase, meros garabatos mientras imparte su conocimiento con el entusiasmo y pasion de un condenado amuerte.
Juan sabe que esto sera un suplicio de 2 horas. Cierra los ojos, se para, abre la puerta furtivamente. Sale en silencio, la cierra.
Juan abrio los ojos, esta en ese largo y monotono pasillo. No ve a nadie. Recorre todo, baja las escaleras y llega al patio, y no encuentra a nadie. Toma una silla, enciende un cigarrillo, y se sienta a leer en un rincon de la cafeteria. Satisfecho de no ver a nadie, para concentrarse en su lectura. Observa el humo del cigarro que se eleva en grises y monotonas volutas, y se esfuma en la nada. -"De algo me tengo que morir..."- PIensa, sintiendo un dejo de ironia en sus palabras.
II
Juan abre los ojos. Esta en la puerta de su casa. Su auto estaria afuera como siempre al regresar del trabajo. Esta demasiado oscuro para la hora que deberia ser. Mira por la ventana a la calle, y no ve a nadie. Mira al interior y observa extrañado una luz en la planta alta. Sube las escalera.
Divisa la silueta de su hermano recargado pesadamente en el marco de una puerta abierta completamente. Ve su espalda. La puerta vomita luz hacia el descanso y la sombra de su hermano hacia el suelo.
Juan se acerca, cierra los ojos, atraviesa la puerta.
Juan abre los ojos. Su hermano esta ahora a sus espaldas, detras de el. Observa su propio cuarto. Mira su comoda sobre la cual esta el despertados. Son las 5:00am.
Juan mira una figura arrodillada al lado de la cama, en el suelo. Con el rostro hundido entre sus manos, manos que sostienen otra mano ajena contra sus mejillas. Ve a su madre, llorando.
Juan cierra los ojos. Son las 5:00am.
Juan abre los ojos, y mira a Juan en su cama, con l os ojos abiertos, perdidos. Mira el despertados, con las 5:00am. Junto a la cama, en el suelo, un calcetin, un lapiz tal vez, un vaso vacio. Y un objeto de metal, duro, frio, un revolver. Juan cierra los ojos, son las 5:00am.
Juan abre los ojos.
Juan mira a Juan a los ojos, abiertos, perdidos, sin vida...
-"MALDITA SEA... LO HICE!..."-


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